Lo ultimo que vi
(Cuento hecho en taller de escritura creativa)
Un jueves cualquiera, afuera estaba lloviendo y necesitaba ir a la tienda a comprar comida para cenar. Para no mojarme fui a buscar el impermeable que había comprado hace un año, no era muy resistente, pero era barato, igual solo lo quería para ir a la tienda de la esquina, cumpliría su función. Recordaba haberlo guardado en algún rincón del closet de mi cuarto, así que me dispuse a ir en la búsqueda del impermeable.
Ya en mi cuarto, note que la temperatura estaba algo baja, tenia la piel chinita. Instintivamente me abrace a mi mismo, rodeándome con mis brazos, tratando de generar un poco de calor. Me acerque al interruptor para encender la luz, lo presione, la luz parpadeó una 10 veces hasta quedar completamente encendida. Todo el ambiente se sentía demasiado raro, me estaba empezando a incomodar, así que me dirigí rápidamente al closet para buscar el impermeable.
Al abrir la puerta del closet me quede petrificado. Mi ropa había desaparecido y en su lugar había un ojo gigante, con un brillo algo apagado, un iris color sangre y una pupila enorme que me miraba fijamente. Al instante quede hipnotizado, deje de parpadear y solo miraba esa pupila gigante que me invitaba a adentrarme en la oscuridad. No podía apartar la mirada. Sentía un calor sumamente placentero al observar esa pupila.
Con mi vista periférica podía apreciar como lentamente, todo mi alrededor empezaba a oscurecerse. Todo quedo envuelto en una sombra, ahora solo estábamos el ojo y yo. Pero ahora, el estimulo ya no era solo visual, empecé a escuchar una voz muy familiar proveniente de la pupila que me decía "Ven, vamos a descansar. Yo te cuidare mientras duermes". Sin cambiar mi expresión facial, empezaron a salir miles de lagrimas de mis ojos y mis pies comenzaron a moverse solos. Caminaban lentamente hacia la pupila.
En cada paso que daba, la pupila crecía, hasta el punto de crear una especie de portal negro, que atravesé con toda seguridad de forma inconsciente. El paisaje detrás del portal era un espacio completamente blanco, no había piso, paredes, techo, frio ni calor. Voltee detrás de mi para ver si el portal seguía abierto. Se encontraba el mismo ojo, observándome, pero esta vez no quedaba hipnotizado al verlo, eso si, nunca dejaba de mirarme.
Mire fijamente en la oscuridad de esa pupila y pude verme a mi mismo, en mi cuarto. Estaba viendo en la perspectiva del ojo, me veía petrificado, pero después de unos segundos vi como mi cuerpo se desplomaba sobre el piso, extendí mi brazo tratando de traspasar la pupila y así evitar esa caída. Pero para mi sorpresa, no tenia manos, tampoco pies, mi cuerpo dejo de ser físico al parecer. El dolor, el placer, la felicidad, la tristeza, la energía, el cansancio, el hambre y la satisfacción, ya no las podía sentir.
Aun sigo sin entender en que me convertí, pero estoy seguro de una cosa. Morí.